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domingo, 6 de enero de 2013

Lección entre pinceles


Cuando Pau inició sus clases en septiembre de un año cualquiera a comienzos del segundo milenio después de Cristo, no esperaba poder enseñar lecciones a través de sus cuadros o, al menos, no lecciones como las que le enseñó a la pequeña Alícia.

Alícia era una joven que se había encontrado con muchas quejas familiares y risas burlonas de amistades al decidirse en voz alta por los estudios a los que pretendía optar, pero eso no impidió que siguiera adelante. No obstante, la batalla diaria le hizo dudar sobre la idea de encontrarse o no en el camino correcto.

-Alícia, ¿qué te ocurre? Los dibujos no te salen. Estropeas el lienzo.
-No lo sé, profesor.

Pau le miró, diciéndole sin palabras su conocimiento acerca de la poca veracidad en su respuesta.

-Bueno –admitió. –No sé si hice bien al entrar aquí. Pinto y algunas personas disfrutan de ello; otras, quedan indiferentes. Camino por la calle y gente que es mejor que yo está vendiendo allí mismo sus creaciones.

El joven profesor esbozó una leve sonrisa al verse reflejado en esa joven, cuando él tuvo la misma edad y las mismas dudas. No obstante, él siguió pintando, pues el lienzo hizo de oído para sus palabras, de esponja para sus problemas... y ella parecía no darse cuenta de esa posibilidad.

-Ven, me gustaría enseñarte algo –dijo, finalmente.

Pau llevó a Alícia a su despacho, saliendo de clase sin decir nada y seguido por una chica que no comprendía qué podría querer mostrarle aquel profesor. Tras caminar unos instantes, él abrió la puerta e invitó a la chica a entrar, cerrando tras de sí. Pau abrió entonces un cajón que ocupaba básicamente toda la tabla de la mesa, de poca profundidad, del que extrajo un lienzo enteramente cubierto de colores.

-Este cuadro no ha sido visto por otros ojos que los míos y, ahora, por los tuyos. Míralo.

El profesor giró y dejó la pintura en la dirección de ella, quien lo contempló, extrañada al principio y con curiosidad después.

-Si entiendes, sabrás lo que tienes que hacer.

Alícia suspiró. No había nada que entender ahí, solo pinceladas de diferentes colores que se unían y pisaban, desde las esquinas hasta el centro o viceversa, no podía saberse; como compitiendo por saber quién sería el más alto, el más fuerte, el más vivo. Colores.

-Supongo que...
-No digas nada aún, vuélvelo a contemplar.

La chica obedeció, guardando silencio y centrando su atención a aquel caos de colores. Y entonces, sin saber muy bien el momento, la razón, encontró algo. Alícia sonrió, sintiendo algo parecido a la alegría inundando su ser.

-Ahora sí lo sabes –dijo él.

Ella asintió.

-Gracias.

Volvieron a clase y ninguno de los dos volvió a hablar del tema. Ella se convertiría años más tarde en una artista capaz de vivir de sus obras, con sus más y sus menos, y en sus menos sin olvidar la imagen que vivió. Una pajarita sin pintar en el centro del lienzo del profesor, un rumbo por escribir, una actitud que adoptar a elección de quien tiene el pincel.

María Beltrán Catalán

10 comentarios:

LadyLuna dijo...

¡Hola lectores!
Empiezo el año con las pilas recargadas. Uno de mis propósitos es ser más constante en mi blog y en los vuestros.
Espero que tengáis un feliz día de Reyes y un 2013 lleno de alegrías y sueños cumplidos... ¡y por cumplir! Que vuestros proyectos y esperanzas comiencen a dar sus frutos.
De regalo, comparto con vosotros mi primer cuento de este año.
¡Un abrazo!

JUAN dijo...

Hola,Lady Luna, querida amiga. También yo deseo para ti que este año te regale salud, felicidad, y ver cumplidos todos tus sueños.
El cuento creo yo que intenta transmitir constancia y fe en uno mismo. Con ellas podemos hacer que nuestra vida tenga sentido.
Un beso, guapa, y gracias por tus amables comentarios en mi bloh.

Sese dijo...

Precioso relato, LadyLuna, una vez más.

Espero que los Reyes se hayan portado bien y te deparen un año pleno de felicidad.

Un beso!!

Vanesa Morote dijo...

¡¡Buenas!!

Sí, puede que tengas razón y haya puesto unos cuantos "me encanta" en mi entrada, pero no puedo evitarlo: ¡ME ENCANTA!

Yo solo me he propuesto una cosa para este año: no tomarme las cosas tan a pecho. Debería empezar a hacerlo porque realmente tengo muchos problemas emocionales con ese tema y no puedo continuar así.

En cuanto al cuento me encanta. Parece que ella volvió a encontrar su camino, yo aún me encuentro debatiendo por lo que quiero hacer. Me gusta lo que estudio, ¿pero es lo qué quiero hacer?

Te leo en la próxima.

Un beso

ruben suarez valverde dijo...

Como siempre magnífico me encanta!

Anónimo dijo...

Como siempre, cuando empiezo a leer algo tuyo lo unico que puedo hacer es dejarme llevar.Me encanta. TQM

icarina_juan dijo...

A veces es el miedo a fallar lo que no nos deja ser nosotros mismos, sin darnos cuenta que ya lo somos y cada paso dado, cada minuto compartido, cada sonrisa regalada, cada suspiro entregado, cada sueño dibujado es una pincelada que damos en ese cuadro tan especial que se llama vida.

Has vuelto a pintar las letras para dibujar una hermosa historia, mi niña escritora.

Vanesa Morote dijo...

Hola Luna!

Vuelvo a repetir comentario en tu entrada y como realmente me encanta tu blog quiero decirte que te he otorgado un premio en mi blog.

Nos vemos!

May R Ayamonte dijo...

Eres magnifica escribiendo, siempre te lo digo en tus textos pero me encantan.
Un beso! May R Ayamonte∞

LadyLuna dijo...

¡Muchas gracias a todos por vuestros amables comentarios! ¡Sois el alimento de mi blog!