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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Viaje a donde quieras.

Siempre pertenecí a una familia humilde y sencilla que a duras penas llegaba a fin de mes. Tampoco es que nos quejáramos de nuestra situación: éramos felices, estábamos sanos y constituíamos una familia unida, de las que ya casi no quedan.

Como todas las personas que disponen de una casa, un hogar, teníamos vecinos a ambos lados del recinto (un chalet heredado de mis abuelos). Uno de ellos poseía tal cantidad de dinero que no sabía apreciar el sentido y el valor del trabajo; el otro, en cambio, era más o menos como yo.

Lo que quería contaros ocurrió el día de mi dieciocho cumpleaños. El primero, antes mencionado, me compró un par de joyas caras cuyo precio podría haber alimentado a mi familia durante una semana; el otro, sin embargo, me dio un billete hecho por él que rezaba:

"viaje a donde quieras"

Un regalo extraño que me desconcertó.

- Dime un lugar... ¡El que desees! - insistía.
- ¡No sé...!
- Mmm... Te gusta la noche, soñar que vives cuentos de hadas... ¿Quieres que te lleve a un baile sobre la luna? Donde las estrellas envidien tu hermoso vestido de princesa y se enciendan iluminando tu imagen y la mía, bailando al son de...

Yo no comprendía nada de lo que decía, todo era tan loco, irreal, romántico y absurdo a la vez, que me costaba creer que de veras me encontrara en la situación de tener que responderle.

Al caer la tarde, cubrió mis ojos con una venda oscura y, en coche y a pie después, me llevó hacia... Una habitación, grande, tenue, repleta de butacas vacías, separas por un pasillo, el cual se hallaba presidido por un escenario de madera. Entonces me percaté de que me encontraba en una sala de teatro.

Mi joven amigo me guió hasta un baúl situado tras el telón. Lo abrí. Había trajes de todo tipo, maravillosos, fabricados con una tela que se coordinaba con la magia del momento, haciendo que eliminara cualquier sospecha acerca de la fantasía del disfraz. Hurgando, encontré un vestido rojo, sencillo pero elegante, espléndido. Me vestí, maquillé ligeramente mi rostro y peiné mis cabellos, adornándolos finalmente con un lazo a juego.

-Estás preciosa.- sonrió.- ven, sígueme.

Tomó mi mano y me llevó al escenario. Apenas podía distinguir su figura frente a mi, debido a la plena carencia de luz que nos envolvía. Colocó su mano libre en mi cintura, y el suelo se iluminó bajo nuestros pies, imitando con dibujos los cráteres de la luna. Acto seguido, pequeñas bombillas con forma estrellada se encendieron, creando un ambiente mágico, de ensueño.

Justo antes de que pusiera reaccionar, comenzó a sonar una melodía: era mi canción favorita... Y aquel día supimos hacerla nuestra.

Bailamos en la cúpula oscura de una noche perfecta, me bajó la luna y la puso bajo mis pies, un regalo que jamás olvidaría.

-¿Y quién era ese joven?-preguntó, curiosa, la nieta.
-Tu abuelo, cariño, tu abuelo.- respondió, con una ligera sonrisa nostálgica.-pero lo importante de esta historia, es que descubrí que una sonrisa por compromiso puede comprarse, pero la felicidad... Se consigue con pequeños detalles que no requieren mucho dinero, únicamente tiempo, imaginación, y cariño.

18 comentarios:

JUAN dijo...

Una historia fantástica, propia de la Navidad. Muy bien contada, María, aunque algunos fallitos ortográficos saltan a la vista y debes retocar.
Te deseo felices fiestas y un año 2009 abundante en salud, paz, alegría y sueños cumplidos, como el de la protagonista de tu cuento.
Un beso.

Rosalía dijo...

Muy bonita Maria.¡Qué razón tienes y cuantas veces nos olvidamos de ello!
Te deseo una Feliz Navidad.
Besos

Ciudadano 88 dijo...

Buenas!! aquí me tienes leyendo tu blog ;)
Decirte que la historia corre bien...
Se me ha hecho una lectura fácil.

Un saludo!

Shania dijo...

Una bonita historia de amor para navidad.. yo estoy de acuerdo contigo, a mi me llegan mas los detalles que salen del corazón que regalos caros que no significan nada y en el fondo pretenden comprar a una persona! Muy bonita tu historia! Te agrego a favoritos yo tambien vale? Besosss

Lunático dijo...

Amar a alguien, es empreder un viaje, un viaje al futuro, en el que no reparamos en prearar equipaje, ya que amando nos sentimos seguros, sabemos que no será un viaje en vano, y para viajar, solo tenemos que cogerle la mano, ¿Qué más da lo que os depare si estás con el? ¿Que mas da si sus besos saben a miel? No te compró con lujos y flores, te compro con sus besos, Pintó tu vida de infinitos colores, y te dedicó sus versos.

Me encanta mami, como siemrpe, profunda y real. Y excusame que haya hecho estas rimas, la historia me ha inspirado a ello. Siento haber tardado en comentar.
Y quizás me repita ya pero, sigue así mami.

Álvaro dijo...

Me ha gustado mucho,como todos tus relatos.¿Sabes?Dicen que todos los sueños se cumplen en Navidad.El mío aún no se ha cumplido,pero espero que el año 2009 pueda llevarme a las calles de Sevilla.Y ya sabes cuál es el monumento de la ciudad que más ansío ver.Un beso,y que todos tus propósitos se cumplan en el nuevo año.

Sese dijo...

Me quedo con el final: "la felicidad se consigue con pequeños detalles que no requieren mucho dinero, únicamente tiempo imaginación y cariño". Es que los regalos se aprecian por el cariño y el esfuerzo que requieren, y el dinero no cumple estos requisitos.

Hasta otra

Xanti dijo...

Es una historia preciosa, María, me ha encantado leerla sobre todo ese final, esa verdad, que la felicidad se consigue con los pequeños detalles.
Por alguna razón me ha venido a la mente las palabras de Candy cuando describió la esencia del lolita "Disfrutar de los pequeños y maravillosos detalles de la vida." ^^

Un beso~

Morti dijo...

Muy bueno como de costumbre jejeje.
Perdona que esté un poco perdido en combate pero el trabajo es estresante y a parte no tengo messenger jeje cosas de hombres.

Un Abrazo y un Beso muy fuerte.
Y Feliz Año Nuevo!!!!!!

vitolink dijo...

Una historia tieeeeerna, cual pan Bimbo de recuerdos infantiles.

Me gustó: El mundo necesita ternura.

¡Un abrazo y Feliz 2009!

LadyLuna dijo...

Jajaja =P
Muchas gracias a todos por comentar, os deseo un feliz y próspero año nuevo, plagado de esos pequeños detalles que podrían lograr nuestra felicidad... Eso sí, con mucha "ternuuuuuuura" jejejé!
Besos!

rafa dijo...

Conmovedor relato,cargado de expresion y sentimiento al que nos tienes acostunbrados...por un momento me senti dentro de esta historia.
Dices que la felicidad se consigue en los pequeños detalles,pero estoy seguro que tambien tus textos nos han hecho sentir a mas de uno esa felicidad de la que hablas.
Sigue escribiendon y haciendonos feices con tus textos, Ladyluna.

PD:Mi felicidad,eres tu. ¡Te amo!

LadyLuna dijo...

Yo también te amo, cariño.
Recuerdo aún la tímida sonrisa con la que me bajaste aquella estrella, mi estrella.
Espero disfrutar de su brillo toda mi vida, con pequeños detalles que nos salgan del corazón.
¡Gracias por pasarte, leer y comentar!
Mil besitos llenos de ternura^^

MoOnYOnigiri dijo...

Leñe n te comente este?¿ dios q raro!
Bueno perdon por el grannnnnnnnnnn retraso xD
Ya ves bueno a ver...jum jum....ya veo asiq de eso va la historia!
Preciosa!!! como carajo se te ocurrenestas cosas?¿
O.O
increible!!! tQ!!

Mariana Alvez Guerra dijo...

Excelente tu blog y muy buiena la historia, continúa escribiendo de esa manera tan linda. Nos leemos pronto.

http://sietesirenasvasaquererpecar.blogspot.com/

Shania dijo...

Tienes un premio esperandote en mi blog! me encantan tus historias, espero que pronto retomes el blog. Besos

LadyLuna dijo...

Moony, tú siempre tan... tan... En fin, ¡gracias por pasarte cielo! xD

Mariana, bienvenida seas a mi pequeño rincón de la Red. Muchas gracias por comentarme, en cuanto saque un ratillo entraré por tu blog;)

Shania, ¡¡¡mil gracias!!!

ilhem dijo...

Aii! que boniitaaa!cada historia es mas fascinante que la anterior Ñ_Ñ
nada sin palabras como siempre (L)