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¡Sígueme!

He considerado oportuno crear esta sección para explicaros de qué manera podéis estar al tanto de las actualizaciones de mi blog, es decir, de los relatos que voy publicando.

Mi blog está configurado para que podáis optar por aquello que os resulte más cómodo. Las opciones con las que contáis son las siguientes:
  1. De manera directa, desde el blog.
  2. Mediante las redes sociales.
Dentro de la primera alternativa, contáis también con otras tantas, a saber:
  1. Si tenéis cuenta en gmail o blogger, podéis seguir directamente mi blog desde la opción habilitada a ello en la columna ubicada a la derecha de los relatos, publicados en la página principal del blog.
  2. Si tenéis blog, podéis añadir mi blog a vuestro listado de RSS.
  3. He añadido un gadget que permite la suscripción por correo electrónico. Podéis encontrar esta opción bajo el título "¡Sígueme por correo electrónico!". Cuando publique un nuevo relato, os llegará un aviso al e-mail.
Y desde las redes sociales, son muchas las posibilidades:
  1. En Tuenti, tengo una página que podéis encontrar bajo el nombre de "Blog Literario Princess Of The Night" en la que aviso cada vez que escribo algo nuevo.
  2. En Facebook, tengo una página que podéis encontrar bajo el nombre de "Blog Literario Princess Of The Night" en la que aviso cada vez que escribo algo nuevo.
  3. En Twitter podéis seguir mi cuenta "SoyLadyLuna", pues también emito avisos cuando publico algún escrito.
Todas estas alternativas son más cómodas que entrar cada "x" tiempo a comprobar si he actualizado mi blog, así que las pongo a vuestra disposición, ¡no os quedéis atrás!

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El sol de media tarde acariciaba los cultivos que reposaban alrededor de la casa. Dos amigos, Víctor y Luis, picoteaban algunos frutos secos y, tras una larga conversación sobre asuntos laborales o desencuentros con otras personas, comentaban entre sí, ya más relajadamente: — ¿Viste los pájaros negros viniendo hacia aquí? En el agua estancada que ha dejado la lluvia de estas semanas, junto al camino. — No, no me he fijado  — respondió Luis apagando su quinto cigarrillo. —  Por cierto, ¿dónde está Rosaura? Siempre llega tarde. Rosaura iba en coche con Marisa, charlando sobre lo agradable de que, tras tres semanas de intensas borrascas, hubiera salido el sol. El estado de ánimo también era diferente cuando de días oscuros aparecían aquellos más luminosos. — ¡Para, para, para! ¡Mira! Marisa se asustó, frenó de manera algo brusca, y miró con desaprobación a su amiga. Ella, en cambio, no se percató de ello: miraba con la ilusión de un niño de cinco años a través de la ventana del v...

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Apenas faltaban unas horas para la Noche Buena. Mis vecinos habían insistido en invitarme a las cenas con sus respectivas familias, para celebrarlo, pero yo hacía tiempo que no tenía nada por lo que brindar. Mi familia se había ido reduciendo cada año, pasando de ser veinte personas alrededor de la mesa, a verme completamente sola. Supongo que es normal; una anciana como yo, sin hijos ni nietos. La gente parece feliz, incluso quienes no lo son, lo fingen. Las calles se visten de luces de colores para recordarme que el mundo está de fiesta, que yo no estoy invitada a ella. Es triste. Aquella noche ni siquiera preparé la cena. Echaba de menos la sencillez de la que preparaba mi hermana; en paz descanse su alma. Me acosté, intentando mantener la mente alejada de los villancicos navideños. Al día siguiente me levanté, como siempre. Mientras desayunaba, pensé en el consumismo masivo de estos días festivos. La gente no se planteaba si creía o no en la historia de Jesús, en los Reyes Magos,...