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Mostrando las entradas etiquetadas como corazón

Un abrazo

...que comience en este mes de enero, limpio, sin que nada, ni nadie,  se interponga entre nuestros cuerpos. Y amarte, mucho, y siempre. Porque ya no tengo elección. Y en realidad nunca la tuve. Porque ya estabas en mi corazón antes de que me diera cuenta. © María Beltrán Catalán

Lo que cuentan las palabras: latido, cuchicheo y pintalabios

Palabra 4: Latido  Recuerdo aquellos meses con mucho cariño. Amaba con más facilidad, con menos excusas. Reía por detalles pequeños y, aunque lloraba de la misma forma, sentía intensamente... Era como vivir, también, intensamente. Cuando la gente me decía palabras tan bonitas como "tienes un corazón muy grande", yo respondía con sinceridad "no, cariño, tengo dos corazones". El día del nacimiento de mi hijo lo pasé... bueno, con dolor, pero ver su sonrisa me hizo olvidar todo lo que no fuera felicidad. Hace poco me preguntaron cuál es el sonido más bello que he escuchado en mi vida. La respuesta es sencilla: el primer latido de mi pequeño corazón. Palabra 5: Cuchicheo  ¿Sabes usted? Yo siempre he pensado bien de la gente, ignorando rumores, cuchicheos; en general, las malas lenguas. Las divisiones de los de abajo provocadas por los de arriba nunca me interesaron. Sin embargo aquella noche, estando yo de visita en un pueblo (eran fiestas) de mi amigo, me sorprend...

Pensamientos de un día cualquiera

Cansada de estrellas fugaces , busco una real y constante, que a mi lado aguarde cuando la oscuridad, apagada  en su plenitud, se cierna sobre la ciudad en la que vivimos las dos, los dos...  Amistades efímeras que se piensan eternas, que dañan el alma, el corazón y qué sé yo.

Mi Cajita De Música.

"Y abres la cajita de música que te regalé" justo antes de que te marcharas. Comienzas a oír la pausada melodía de un latir que ya conoces; suspiras. Ahora comprendes por qué dije: Tómala, ahí me tienes. Una lágrima cristalina cae en el interior de la caja, sobre mi corazón, aquel que te entregué con total y plena devoción. Tu nombre se dibuja en él... ¿Aún te sorprende? Podrías cerrarla, guardarla para siempre, o tirarlo en algún rincón olvidado de tu pequeño mundo. O, tal vez, dejarla abierta, mostrarle a otros ojos lo que una loca enamorada ha llegado a entregarte. Podrías, quizás, guardarla en ese cajón donde descansan las cartas que mi sinceridad fue escribiendo mientras nuestros dedos entrelazados unían nuestras almas al pasear por el parque, nuestra primera tarde, para después, al caer la noche, abrirla, escuchar mis latidos, sonreír al saber que aún vivo, porque me cuidas tú, situarla en la repisa, junto a la cama en la que posas tus sueños, y dormirte escuchando mi m...