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Mostrando las entradas etiquetadas como Catalán

Lección entre pinceles

Cuando Pau inició sus clases en septiembre de un año cualquiera a comienzos del segundo milenio después de Cristo, no esperaba poder enseñar lecciones a través de sus cuadros o, al menos, no lecciones como las que le enseñó a la pequeña Alícia. Alícia era una joven que se había encontrado con muchas quejas familiares y risas burlonas de amistades al decidirse en voz alta por los estudios a los que pretendía optar, pero eso no impidió que siguiera adelante. No obstante, la batalla diaria le hizo dudar sobre la idea de encontrarse o no en el camino correcto. -Alícia, ¿qué te ocurre? Los dibujos no te salen. Estropeas el lienzo. -No lo sé, profesor. Pau le miró, diciéndole sin palabras su conocimiento acerca de la poca veracidad en su respuesta. -Bueno –admitió. –No sé si hice bien al entrar aquí. Pinto y algunas personas disfrutan de ello; otras, quedan indiferentes. Camino por la calle y gente que es mejor que yo está vendiendo allí mismo sus creaciones. El joven...

La fuente y sus historias

-No puedo describir con palabras las sensaciones que vivo cuando vengo aquí. Los tiempos, la gente, las calles... todo ha cambiado -dijo el anciano, saboreando un aire de nostalgia al respirar profundamente. -¿Por qué sonríes, pues? La Font de Dins, Onda (Castellón) -Esa fuente, la Font de Dins. Las risas, las bromas, todo sigue ahí, con ella. ¿No es fantástico saber que hace ochenta años alguien veía lo mismo que tú ves ahora? Puedes imaginar la historia que quieras; es posible que encierre alguna realidad. -Al hablar, parecía estar en otro mundo, en otra época, en otros ojos, ¡quién sabe dónde! -Por ejemplo... ese trío de ancianos de aquella mesa, que beben y charlan. Dos de ellos son primos y solían jugar a cubrir con sus manos los orificios de la fuente cuando alguien se disponía a beber, de manera que, cuando el sediento ya tenía un pie en la fuente, otro fuera y agachaba la cabeza, el agua salía con tanta fuerza de repente que perdía el equilibrio y caía al agua. ...

Lo que cuentan las palabras: acuarelas, calle y beso

A ver, recuerdo así de manera breve en qué consiste esto de las palabras: 1.- Se me proponen o escojo tres palabras, de cada una, hago un microrrelato y lo comparto en mi blog con vosotros. 2.- Comentáis: vuestra opinión general del juego, de los micrrorrelatos. 3.- Participáis (solo si así lo deseais^^ ¡yo os animo!). Es decir, escogéis UNA de esas tres palabras, y creáis otro microrrelato. Palabra 8. Acuarelas Genial. No podía haber llovido mientras dormía, sino ahora, a las siete y veinte de la mañana. Acabo de desayunar, recojo las cosas y me marcho. El solo hecho de salir de mi casa al coche le ha bastado al tiempo para conjuntar mis ropas con el clima, empapándolas de agua. Los días así no me gustan. Son tristes. Agradables para estar en casa escribiendo algún poema, pero no para salir a trabajar. Arranco y me pongo en marcha. Enciendo la radio, pero la publicidad parece haber tomado el lugar de las canciones que podría estar escuchando en los minutos que he de conduci...

Lo que cuentan las palabras: latido, cuchicheo y pintalabios

Palabra 4: Latido  Recuerdo aquellos meses con mucho cariño. Amaba con más facilidad, con menos excusas. Reía por detalles pequeños y, aunque lloraba de la misma forma, sentía intensamente... Era como vivir, también, intensamente. Cuando la gente me decía palabras tan bonitas como "tienes un corazón muy grande", yo respondía con sinceridad "no, cariño, tengo dos corazones". El día del nacimiento de mi hijo lo pasé... bueno, con dolor, pero ver su sonrisa me hizo olvidar todo lo que no fuera felicidad. Hace poco me preguntaron cuál es el sonido más bello que he escuchado en mi vida. La respuesta es sencilla: el primer latido de mi pequeño corazón. Palabra 5: Cuchicheo  ¿Sabes usted? Yo siempre he pensado bien de la gente, ignorando rumores, cuchicheos; en general, las malas lenguas. Las divisiones de los de abajo provocadas por los de arriba nunca me interesaron. Sin embargo aquella noche, estando yo de visita en un pueblo (eran fiestas) de mi amigo, me sorprend...

Lo que cuentan las palabras

Anoche, hablando por teléfono con David, recordé la entrada que publiqué hace un tiempo " ¿Qué ven ustedes? ", en la que a partir de una fotografía os pedía que dejarais volar vuestra imaginación. La experiencia fue realmente bonita: de una fotografía salieron muchas historias diferentes. Pues ahora bien, se me ha ocurrido que, para amenizar un poco más el blog, que lleva unos meses bastante apagado, voy a proponer tres palabras, y escucharé lo que tengan que decirme. Lo que oiga, lo escribiré y lo compartiré con vosotros, como haré en esta entrada. La idea es que, después, además de comentar vuestra opinión sobre mis relatos, si os ha gustado alguno más en concreto y por qué, etc., como soléis hacer; los que queráis, escojáis una de las tres palabras propuestas e intentéis escribir una pequeña escena o relato de apenas unas líneas con esa palabra. ¿Qué os parece? He pensando que puede ser divertida, ¡así que os invito y animo a probarlo! Palabra 1: Micrófono La música esca...

Eran maniquíes

Eran maniquíes. Esculturas de plástico condenadas a posar en los escaparates con prendas ideales. Objetos inanimados, decía la gente. Mauricio era uno de ellos, nuevo, pero preso de la misma tienda. Fue al instante de llegar cuando se fijó en ella, en Adelaida.  Mauricio era joven, inexperto, desconocedor de las reglas inquebrantables de cada puesto de ropa. Así que al caer la noche, suspiró y buscó a la bella silueta que había robado su atención desde el primer momento. Allí estaba ella, inmóvil, perfecta, luciendo un sencillo traje primaveral, o veraniego, eso no importaba: la esencia era ella. Se acercó con el torso al descubierto, sus vaqueros rotos y una gorra.  -¿Qué haces aquí? Si te pillan pueden acabar contigo en menos que... -¡Hola! -Estás loco. -Por ti. Cásate conmigo, vayamos a la sección de bodas. Ella rió ante la ocurrencia disparatada del nuevo chico. Entonces, alguien encendió la luz del pasillo.  Mauricio corrió a esconderse entre la ropa, cui...

¿Punto final?

−Se acabó la función. −No habrá punto final en nuestra historia mientras me acuerde de ti. Todo ese tiempo te estaré esperando, por si vuelves. −Segundas partes nunca fueron buenas. −Siempre nos han gustado los retos. −Y llevarle la contraria al mundo. Tienes razón. −Quédate esta noche. −Si lo hago, no podré marcharme. −Entonces no te vayas. María Beltrán Catalán (Lady Luna)

Quiérete

Alicia era una joven pedagoga que había encontrado trabajo como orientadora en un colegio de su barrio, concretamente, el mismo donde ella estudió. Le había pedido al director, a mediados de curso, la posibilidad  de estar una hora de cada clase como observadora. Durante este tiempo, Alicia iba anotando en su libreta cuanto creía de interés para su propósito. Después, el docente le facilitaba alguna fotografía para que pudiera identificar a los alumnos que considerase. Tras realizar dicha labor en las aulas de primero y segundo de secundaria, estuvo un par de semanas paseando por el recreo, con su cuaderno y bolígrafo. Y más tarde, citó en su despacho, a veces de forma individual y otras en grupo, al alumnado. La primera reunión la tuvo con un grupo de chicos. −Sentaos, por favor. Los jóvenes obedecieron, con alguna sonrisa burlona. −¿Sabéis por qué estáis aquí? −No –respondió uno de ellos. −Me gustaría proponeros algo. Os voy a narrar una situación, y vosotros imaginaréis...