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Mostrando las entradas etiquetadas como aprender

Lección entre pinceles

Cuando Pau inició sus clases en septiembre de un año cualquiera a comienzos del segundo milenio después de Cristo, no esperaba poder enseñar lecciones a través de sus cuadros o, al menos, no lecciones como las que le enseñó a la pequeña Alícia. Alícia era una joven que se había encontrado con muchas quejas familiares y risas burlonas de amistades al decidirse en voz alta por los estudios a los que pretendía optar, pero eso no impidió que siguiera adelante. No obstante, la batalla diaria le hizo dudar sobre la idea de encontrarse o no en el camino correcto. -Alícia, ¿qué te ocurre? Los dibujos no te salen. Estropeas el lienzo. -No lo sé, profesor. Pau le miró, diciéndole sin palabras su conocimiento acerca de la poca veracidad en su respuesta. -Bueno –admitió. –No sé si hice bien al entrar aquí. Pinto y algunas personas disfrutan de ello; otras, quedan indiferentes. Camino por la calle y gente que es mejor que yo está vendiendo allí mismo sus creaciones. El joven...

El cuento del jardinero

Indira era pedagoga en un centro educativo y, Mario, un profesor de primaria recién licenciado que había entrado a trabajar en el mismo colegio. El joven empezó sus clases con mucho entusiasmo, volcándose en todas y cada una de sus explicaciones. Llegó el culmen del año académico e Indira vio a Mario en su despacho, con la cabeza oculta entre sus manos y los codos sobre la mesa. -¿Puedo? Mario se frotó los ojos y asintió con la cabeza. -¿Qué te ocurre? -preguntó la joven con delicadeza. -No sé. No sé qué es lo que he hecho mal. Indira entró en el despacho, cerrando la puerta tras de sí, y tomó asiento frente a su compañero, que prosiguió: -Hay de todo: alumnos que empezaron bien y han acabado igual de bien, alumnos que empezaron mal y han acabado igual de mal, alumnos que empezaron bien y conforme ha ido avanzando el curso han ido empeorando, alumnos que empezaron mal y conforme ha ido pasando el curso han ido mejorando... Si hiciera bien mi trabajo, todos de...

Aprender del mundo

Vivimos en un mundo maravilloso. No tenemos más que salir a la calle, alzar la vista al cielo y ver cambiar los colores con los que el sol tiñe las nubes. Si paseamos, hay árboles que con su oxígeno permiten que sigamos aquí. La hierba, los animales, los insectos. La magnificencia de la naturaleza, de todo lo que está vivo. Dicen que el ser humano es inteligente. Sin embargo, no sólo oprime, satura y abusa de este mundo hermoso que se nos ha regalado por alguna razón que no conocemos, sino que además se autodestruye a sí mismo. No tenemos más que salir a la calle, volver la vista a un lado, para ver que hay gente tirada en el suelo, que es su casa. Si paseamos, muchos comercios han cerrado. La desgracia del ser humano, la tristeza, la ira, la intolerancia, los prejuicios, el poder, la avaricia, la pereza e incluso el odio existe entre las personas. El mundo no es nuestro, sólo somos parte de él, y sin embargo nos creemos los dueños. Esto ocurre a todas las escalas, inclus...

Sol y lluvia

Sonia tenía ocho años. Le encantaba salir con sus amigos, recorrer a la máxima velocidad que le permitían sus pies las calles del barrio. Solía detenerse en un parque, a lo alto de uno de los montes que caracterizaban el lugar. Desde allí se veía, incluso, la ciudad. Entonces reía, sola, sin nadie, o con gente. Eso no importaba. El sol acariciaba con su tibieza el cuerpo de la joven, su rostro infantil. -Me encanta este lugar, ¡no quiero irme jamás! -decía a menudo, como si en el fondo de su alma supiera que algún día tendría que marcharse. Ese día no tardó en llegar. Le habían ofrecido a su padre, hasta entonces en paro, un trabajo en otro país. Lejos de su tierra, sus amigos, su hogar. No dudaron en hacer las maletas. Sonia estaba triste. Allí no conocía a nadie, ni siquiera hablaban su idioma. Además, pudo comprobar durante la primera semana que los días de sol no eran frecuentes y que era la lluvia la que ocupaba su lugar. -¡No me gusta el agua! ¡Los días grises, los días trist...