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viernes, 15 de abril de 2011

Promesas, sueños y risas de una triste amapola

Su amistad duró lo que tardó en cruzar mi jardín. Llegó desorientado, sin saber con quien hablar; se había quedado solo. Yo, encantada, le ofrecí sombra en los veranos y refugio en los inviernos. Promesas, sueños y risas que eran nuestras, especiales, de nadie más. Mi corazón se impregnó de sus manías, de todo aquello que le hacía diferente. Mi cabeza, algo más sensata, sabía que algo no iba bien; pero ella también deseaba pensar que aquello era verdad.

Empezó a irse al jardín de la casa de al lado. Las amapolas y las margaritas no nos llevamos bien. Él decía que nada cambiaba entre nosotros. Palabras vacías que se clavaban en mi frágil tallo para ir lastimando poco a poco mi alma. A mi pregunta "¿y si te quedas conmigo?" mintió con su afirmación.

Un día se fue y no volvió. Se olvidó de mí. Como si todas las promesas, sueños y risas no hubieran existido en su memoria. Yo me quedé aquí, esperándola, como una tonta flor que espera lluvia en agosto. Le envié mensajes: el viento, los pájaros y algunos insectos me ayudaron a hacerle llegar cada palabra. No respondió.
 
Los dueños del jardín me vieron marchitar y me sacaron, me aislaron en una maceta y me cuidaron como si estuviera enferma. Le echaba de menos. Le quería como él nunca lo haría conmigo.

Gracias a ellos he vuelto a mi jardín. Tengo color en mis pétalos y el perfume, aunque desprende la nostalgia del pasado, huele bien. Él sabe que sigo aquí, que le perdonaría si regresara, pero no lo hace. Mi caracol no vuelve la vista atrás. Me siento triste; temo volver salada el agua que bebo. ¿Es que no soy capaz de retener a quien me importa? 

Mi dueña me contó que a veces la gente se distancia por causas ajenas a su voluntad. Me confesó que algo así le ocurrió con su mejor amigo, con quien había compartido momentos de todo tipo. Ella también llora. Pero eso no justifica mi caso, Enero, mi caracol, se fue, se marchó por su propia voluntad. Y no regresa porque no quiere. Quizás caiga una tormenta, se asuste y vuelva a la protección de mis hojas. No lo sé. Ahora ni siquiera sé si deseo su regreso. Le he visto pasar de largo frente a mi jardín; incluso ahora habla de otra manera. Parece que haya cambiado, que no sea el pequeño caracol del que me enamoré... o, tal vez, haya cambiado mi forma de verle. 

Dicen que cuando alguien se va de nuestra vida en un momento determinado, es porque debía ser así, que las estrellas pueden ser fugaces o fijas y, por muy bonitas que nos parezcan las primeras, sólo están de paso en nuestra noche. Mi dueña me ha dicho que hay que mimar a las que no se van, a quienes se quedan para siempre, aunque también podemos deleitarnos con la puntual compañía de quienes se marchan algún día. Piensa que de todo se aprende... que la risa es sana y el llanto necesario para valorarla. Supongo que tiene razón, pero no me gusta. De hecho, las promesas, sueños y risas para compartir, las he guardado en lo más profundo de mis raíces.

24 comentarios:

LadyLuna dijo...

Disculpad la demora y mi ausencia por vuestros rincones, pero estuve malita.
Mejorándome, vuelvo a las andadas.
¡Un besito!

albaescritora dijo...

Guau .Hacia tiempo que no te leia y me arrepiento tanto porque de verdad cada vez que te leo , me olvido de todo lo que hay a mi alrededor ;D un relato superprecioso y tiene toda la razon , hay que cuidar a los tuyos antes dde que se vayan ;D un besazo

Sese dijo...

Y es que las promesas que se realizan son para romperse, lo mejor es no hacerlas, son las que acostumbran a cumplirse

UN beso (y a mejorarse)

Madame Garburn dijo...

Me ha encantado !
Y mejórate :)
Un saludo ; )

edenlaura dijo...

Me parece un escrito precioso, cargado de sentimiento, simplemente genial.

C♥ dijo...

Hola! Espero que te recuperes del todo pronto:)
Echaba de menos tus relatos, y qué bonito este y curiosa forma de hablar sobre cuando alguien se va de nuestro lado, me ha encantado la pequeña historia del caracol y la amapola^^

Besos!

Inma Ruiz dijo...

Que preciosidad de relato. Como escribes niña!!.

Clary Claire dijo...

Ohh!! Qué bonito... y triste también, pero aún así precioso :)
Está tan bien expresado.... y lo de que es un caracol...es muy original

Un beso, me gusta un montón!

Isa. dijo...

Increíblemente sabia la moraleja de este escrito :)
¿Quién no ha tenido nunca en su vida un caracol?

JUAN dijo...

¡Simplemente Genial!
Tienes razón: hay que cuidar a los que se quedan, cuesta mucho hacer un amigo y en sólo un minuto puedes perderlo.
Yo también añoro a unas cuantas caracolas.
Espero te mejores. Un placer leerte. Besos

InfusionDeLotoNegro dijo...

Me ha encantado esta entrada, tiene tanta ternura que no sé ni cómo se sostiene.
En realidad creo que si se cómo se mantiene, y es por la parte proporcional de fuerza que contienen algunas de las imágenes que nos regalas.
Maravilloso mundo el que retratas, donde incluso la raza más despiadada con su entorno que existe en este planeta, es capaz de comprender las miserias de una flor.
Hermoso, sin lugar a dudas…

Te dejo el enlace de un corto (aunque tendrás que descargarlo para verlo) que me parece que tiene similitud con lo que cuentas, al menos la misma fuerza.


http://www.taringa.net/posts/manga-anime/9505723/Doggy-Poo-_Doggie-Poo_-_2003_Dvdrip_Corto_Vose_Mu_.html



Yo también te sigo, aunque a veces me pierda cosas.

Un abrazo

TORO SALVAJE dijo...

Me alegro de que te encuentres mejor.

Si.
Hay que mimar a los que no se van.

Besos.

Escritora Laura M. Lozano dijo...

Espero María que ya estés repuesta completamente cuando leas esto.
La entrada: maravillosa, real como la vida, ese continuo ir y venir de caracoles y caracolas que aparecen en ella, unos se quedan más, otros menos, algunos días, horas, minutos.¿Quién no tiene algún tipo de recuerdo de alguien que llegó estuvo y se marchó dejando en nosotros su rastro? Precioso, como siempre lleno de esa ternura que imprimes a tus palabras y esa elegancia que caracterizan a tus escritos.
Esta entrada tuya me ha traído a la mente una canción de los Beatles titulada "In my life" óyela, si tienes tiempo y haz tuya su letra. Es una pequeña joya y una obra de arte. Te dejo el enlace.
http://youtu.be/wWZv450mSeg
Un besito. =))

Atanila Sirabar dijo...

¡Hola! Jo, te sigo desde hace poco pero me encanta tu manera de escribir. Utilizar una flor y un caracol para expresar esa tristeza que todos sentimos alguna vez... una idea muy original, y un relato enternecedor. ¡Seguiré pasándome por aquí más a meudo!

Paloma dijo...

precioso blog^^ pasate por el mio, te sigo, un beso preciosa

B€!t@ dijo...

Bueno, supongo k no te importará un comentario más, aunk te sobra, hahahahaha!!! Ke me encanta lo k escribes y como lo haces!!!!! Ke ya lo sabes, vales para esto. Un besito guapisimaaaaaaa!!!!!

Anónimo dijo...

Que gran historia. Llevo tiempo sin leerte pero veo tanta maestría en tus escritos o más que desde la ultima vez que lo hice. Fantástico. Siempre está bien leer algo tuyo, consigues remover llagas internas de una forma muy dulce. Gracias por escribir de ese modo ^^ Bss! Paz!

FDO: Lunático

Spike dijo...

Hacía tiempo que no te leía aunque también es normal, ya sabes que siempre ando muy ocupado...
Esta historia me encanta, lo mismo que tu dijiste que tengo un don para las rimas, yo te digo que tu tienes un don para conseguir expresar con historias y personajes únicos aspectos que ocurren en la vida. Además parece que te encanta usar la naturaleza, las plantas y los animales e insectos para ello.
Enhorabuena y sigue escribiendo, nunca pierdas esta afición.

Recibe un cálido abrazo de Spike =)

luna dijo...

Hola, he disfrutado muchísimo de tu relato, tienes una imaginación muy creadora, tendrás muchos éxito si alguna vez te lo propones.

Me alegro de que te encuentres bien.

En este mundo hay que cuidar y mimar a los que quieres.

besitos

luna

Lily dijo...

tienes un blog precioso!!!
me encanta cómo escribes.

y esta entrada es estupenda :)

un besito.

El rincón de los sueños perdidos

David Garcia Felis dijo...

Me ha encantado como has contado ese sentimiento que sentimos cuando alguien se aleja como la amapola y el caracol. Supongo que me repito, pero me gusta mucho como plasmas tu imaginación en tus textos.
Y sí, es lo que dices, hay que cuidar a los que no se van, y de los que se van, guardar todos los buenos momentos.
Un texto que me emociona leerlo.
¡Besitos!

Inma dijo...

hacia tanto tiempo que no te leia que olvidé lo calido que es este blog...

yo tmb he vuelto a las andadas a pesar del lio de vida que llevo...

Sigue asi!!un besote y que todo siguabien :)

Ted dijo...

Que bonito! Me encanta!

Kate dijo...

Maniquíes con mucho amor y mucho arte, son figurines intrigantes y después de leer esto una pizca más xDDDDDD