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El genio de la imaginación.

- ¡Y... Aquí estoy yo de nuevo, el genio de la lámpara mágica, el magnífico, el...! ¿Dónde está Aladdín? - Volando, de nube en estrella, de sueño en poema. - Oh, y no nos ha llevado consigo... Después de todo lo que hice por él. - Lo sé. - ¿Por qué me has llamado? Era feliz decorando mi lámpara. - Porque se me había ocurrido que, siendo un genio, podrías... No sé... Sacarnos de este cuento, escaparnos a la realidad un rato. Es algo ilógico, lo sé, pero... - Um... Me parece buena idea, princesa Yasmin. - ¿Me llevarías? - Claro, pero debemos pasar desapercibidos. - Está bien. - Vale, pues ahora quiero que cierres los ojos y sostengas la lámpara entre tus manos. Cuando una luz dorada te haga abrirlos, hazme salir (frota, ya sabes). Yasmín obedeció, estaba nerviosa, iban a quebrantar las leyes de la normalidad, pero no le importaba, siempre había sentido esa necesidad de salir y conocer un mundo nuevo. Gracias a ello conoció a su amado Aladdín. De repente, notó algo a su alrededor, y una l...

Acompáñame.

Acompáñame, como el mar a la roca, como el ave al aire que le eleva, como el sonido a la voz, como el sentimiento al beso más sincero, al abrazo más tierno, como la herida a la caída, como la sangre al cuerpo, como el alma al corazón. Acompáñame, como la mirada a los ojos, como una mano amiga a la de otra persona, como un camino a los pies de alguien que lo cruza, como hierba a la tierra, como estrella en el espacio, como nube al cielo, como luna al sol en un eclipse de eternos segundos. Acompáñame, no importa cómo, pero acompáñame.

Abrázame.

Sé, que tras la cara oculta de esta luna que me observa, se encuentra tu faz de ángel velando por mí. Me gusta imaginar que caminas a mi lado en cada paso que doy. Pero hoy necesito algo que no puedes darme, y me duele. Ojalá pudiera coger el teléfono, marcar tu número y oír tu voz tranquila al otro lado. Pero hoy necesito algo más, algo que no puedes darme, y me duele. Son las dos de la noche y doy vueltas en la cama, más salada hoy que ayer. Busco refugio entre las sábanas, compañía en los peluches, apoyo en el papel. Pero hoy necesito algo más, algo que no puedes darme, y me duele. Aunque solo sea en un sueño... Aparece en mi habitación con tu aura celestial, sonríeme mientras clavas tus ojos en los míos dándome seguridad, y acércate. Luego, no digas nada, solo... Abrázame.

Sin palabras...

Había llegado el momento, pronto subiría al avión que me llevaría de vuelta a la Península. En la maleta, recuerdos para mis amigos y familiares, pero los más valiosos los llevaba mi alma en lo más profundo de su alegría, tantas miradas y sonrisas a un metro de distancia, huyendo de las notas de su instrumento para invitarme a quedarme un minuto más. Me hubiera gustado decirle algo, sobre su música o él mismo, con sus rasgos y atuendo indios, con el cabello largo y negro cayéndole a la espalda. Si al menos supiera su nombre... Una voz distorsionada por los altavoces anunció la temprana salida de mi vuelo. Cogí mi maleta y caminé hacia donde me habían indicado; tuve que detenerme al verle allí. Esbozó una sonrisa que le respondí sin creer del todo su presencia. Más me sorprendí cuando avanzó hacia mí, inclinó la cabeza ligeramente en señal de saludo y puso una rosa roja en mis manos. Luego, un abrazo. Notaba su mirada seguir mi caminar al alejarme de su regazo y dirigirme al avión, al q...

Títeres.

La gente cree que no pensamos, que no sentimos el olvido al que estamos condenados, cada vez de forma más evidente. El polvo cubre mi cuerpo deshilachado, mis manos de madera y mi rostro despintado, pero no mis deseos y esperanzas de volver a sentir la ilusión manejándome en un cuento donde siempre terminaba besando a mi única y amada Clementine . Extraño los aplausos que celebraban mi victoria, las voces que me daban vida en el pequeño escenario que ahora descansa en algún baúl, como ella, como yo. Apenas puedo distinguir la silueta de quien me rodea, pero recuerdo todas las actuaciones que protagonicé, con tal nitidez que puedo rozar la felicidad de aquellos tiempos. Pero me falta ella, Clementine , mi princesa, mi razón y mi verdadera historia. Ojalá supiera cómo alcanzarla, o cómo hacer que algún niño desconecte su ordenador y vaya al desván para algo más que tirar o abandonar otro muñeco de expresión triste. Ella se ha rendido, lo sé, lo siento en mis fuerzas, que poco a poco flaq...

Vuela

Ojalá pudiera ser como tú, tener alas y volar siendo libre de cadenas impuestas por la normalidad. Atravesar los sueños del cielo con los ojos cerrados, mientras la brisa me invita a seguir el horizonte. Sentirme grande ante la reducida visión del mundo humano. Deleitar con mi canto a los árboles que consiguieron escapar de la ciudad. Desconocer el odio y vivir sin más, disfrutando de cada momento, sin pensar en la moda y en qué dirán... Se te ve tan pequeño en mis manos que me cuesta creer mis propios pensamientos. Ahora, alza el vuelo y permíteme disfrutar de tu baile celestial.

Fotografías.

Buenas^^ Por fín terminé los exámenes y tengo más que tiempo libre para disfrutar del calor veraniego en la piscina y escribir cuando desee. He ganado un concurso literario, el primer premio de prosa, con el relato de La Dama del Otoño, el cual publiqué hace tiempo por aquí y cuyo título debe estar en el recuadro verde de la derecha. Gracias a los que os habéis pasado por aquí y me habéis comentado. ¡Por fin he vuelto! Espero que os guste este escrito^^ Momentos inmortalizados en fotografías descansaban con una ligera capa de polvo en aquel cajón que osé abrir sin su consentimiento. Poses y sonrisas embellecían cada paisaje por vulgar que fuera. Pensé en qué gran invento se ideó para capturar historias en un solo segundo, y me pregunté por la trama de una de las fotografías que ahora poseían mis jóvenes manos. En ella aparecía un viejo árbol, en tono sepia. La examiné con detenimiento, poco antes de que una voz me sobresaltara a la espalda. - No recuerdo haberte dado permiso para que h...