
Habían comenzado a sonar los tambores, trompetas y demás, aún en la lejanía. El aire, impregnado de diversos aromas de caros perfumes, fue adoptando un olor a incienso, a medida que la música se hacía más audible, y la imagen de Cristo, tallada en madera, se acercaba balanceándose ligeramente al paso de los costaleros que lo elevaban.
Ella lo admiraba expectante y emocionada. Su mirada se volvió acuosa cuando la esbelta cofradía se detuvo frente a ella, que hacía la señal de la cruz y rezaba. Él la miraba sin comprender tanta pasión por una imagen tallada en madera.
Retomando su camino, el paso saltó majestuosamente antes de comenzar de nuevo a balancearse. Los nazarenos, bajo su capirote, caminaban en acto de penitencia acompañando a las imágenes, cansados y orgullosos de pertenecer a su Hermandad, agradecidos de que el tiempo les permitiera realizar su recorrido.
La Semana Santa, este escrito lo redacté por petición al alumnado por parte de mi profesora de literatura. No tenía pensamiento de exponerlo aquí, pero el ver este mismo texto publicado en la revista del colegio con la mitad de las frases suprimidas o cambiadas, me invitó a hacerlo. No me gusta que modifiquen mis escritos, y mucho menos, sin mi consentimiento. ¡Un Saludo!
Comentarios
Me a encantado y me as dado un empujon para hacerme un blog^^ weno un beso muy grande y que seguro que te aguarda un futuro ligado a la literatura....
Un beso muy fuerte IgNa
Me encanta cómo describes ese momento de semana santa, aunque espero que este año, puedas repetirlo, y en ese dia de cofradias esté cerca tuya ^^
Bsitos LadyLuna!! =) ñañ