- ¿Quién tiene amigos?
Como había imaginado, la mayoría de las manos de los presentes se alzaron con velocidad acompañadas de un "yo" a voz de grito. Observó que alguno ignoró el gesto, encogiéndose de hombros.
- Vale, bajad los brazos. Ahora quiero que tú - señaló a una de las chicas de seis años - me expliques qué es un amigo o una amiga. Es que nunca he tenido uno - se justificó.
- Pues alguien que se parece a ti, tiene tus mismos gustos y habláis de cosas que os interesan a las dos.
- ¿Estáis todos de acuerdo?
- Sí - contestaron algunos.
- Entonces, tú que estás vestida de color rosa no puedes juntarte con una que lo haga de negro.
- No porque es raro.
- ¿Y si fueras ciega y no supieras cómo es la gente?
- Sería amiga de cualquiera.
- Ojalá nadie pudiera ver - intervino uno de los chicos que no había levantado la mano cuando la cuentacuentos formuló la primera pregunta,
- Sí hombre - se quejó la niña.
- ¡Vale, vale! A ver, os voy a contar una historia, que no va de princesas y dragones porque no es un cuento, es un hecho real. ¿Queréis oírla?
- ¡Sí! - respodieron todos al unísono.
- Bien - sonrió.
Toni era un niño pequeño, como vosotros, pero que no tenía amigos. Un día se encontró con un gansito blanco que le siguió hasta la granja donde vivía. Le puso de nombre Piko y le cuidó hasta que se hizo un poco más mayor. También intentó enseñarle a leer y escribir, con paciencia y decepción al no ver ningún progreso en el animal. Piko se sentía muy bien con Toni, además, el niño siempre le traía unas galletas para comerlas juntos.
- ¡Eran amigos!-Se sorprendió la chica de antes.
- Sí, y muy diferentes; sólo les unía el cariño de la amistad.-La joven cuenta cuentos contempló con satisfacción la duda acerca de la definición ofrecida al principio de esta historia en los rostros de los pequeños.
Sin embargo, una mañana no fue Toni quien abrió la puerta del establo donde estaba Piko, sino un señor muy mayor que le echó a patadas de allí. Le hizo mucho daño y el gansito no sabía por qué, así que decidió seguir al viejo. Lo que vio dentro de la casa le rompió el corazón...
- ¿Qué pasó? ¿Qué vio?-preguntaron los niños.
- Toni había muerto.
- ¿Tan chico?
- Sí.
- ¿Y qué hizo Piko?
-Se fue al establo otra vez. Sabía que el mayor sueño de Toni era poder leer una carta suya, un puñado de letras en un trozo de papel. Piko era capaz de eso; Toni le había enseñado bien.
-¿Y por qué no se lo dijo?
-Porque le gustaba tenerle cerca, escucharle, sentir el calor de sus manos. Tenía miedo de perder todo eso si Toni no encontraba más cosas que enseñarle.
-Jo... Pobrecito.-Comentó otra.
En el establo había una máquina de escribir. Hizo realidad el sueño de su amigo antes de marchar de allí con lágrimas en los ojos y una carta bajo el ala. No podía quedarse allí, ya no era su hogar y todo cuanto amaba se había ido para siempre.
-¿Y a dónde iba a ir?-preguntó otro chiquillo con lágrimas en los ojos.
Caminó sin rumbo fijo, siguiendo quizás la puesta de Sol. Se sentía muy triste, echaba de menos el cariño de Toni. Nadie le había dado tanto amor y enseñado como él. Y ahora estaba solo; Toni se había ido para siempre y no por propia voluntad. Piko se enfadó con la vida, con la muerte y consigo mismo, por no haberse dejado querer cuando aún podía, por no decirle cuánto le quería.
Pronto, el gansito llegó a un recinto en el que las ovejas comían hierba fresca. Eran blancas, como él, pero grandes y con cuatro patas.
-Hola - saludó - me preguntaba si me dejaríais quedarme con vosotras.
-No eres de nuestra especie. El pastor no te querrá para nada. Yo le doy lana, ¿qué ofreces tú?
Piko recordó a su amigo: las risas, los juegos, las conversaciones...
- Palabras-respondió.
-Eso no sirve, lo siento. Suerte en tu viaje.
El gansito se fue de allí más triste todavía. No tenía nada que dar, sólo un puñado de letras... Antes de conocer a Toni ni siquiera sabía escribir y, sin embargo, le aceptó tal y como era, le quiso, le cuidó. ¿Por qué la gente no era como Toni?
-Porque nadie se atrevía a conocerle, por ser diferente.
-Exacto.
Piko se encontró con muchos animales y personas, pero, como bien has señalado, nadie se atrevía a conocerle. Pasaron días y el gansito continuaba su búsqueda de una nueva amistad.
-¡Yo sería su amiga!-saltó la chica de la definición de antes, la cual, supuso la cuentacuentos, habría cambiado a una idea más abierta y generosa.
Una tarde, Piko llegó a la orilla del río Guadalquivir, aquí, en Sevilla, donde un grupo de aves de su misma especie tomaba el sol cerca del agua. Respiró hondo y se acercó con valentía.
- Hola.
- Bienvenido-le dijo una hembra blanca-¿cómo te llamas?
-Piko.
-Yo soy Milu y ellos son Cosa, Fred..
El gansito se sintió muy feliz al haber encontrado por fin alguien que le aceptara, pero... Aún no les había confesado que no podía ofrecerles nada más que una carta escrita por él, así que se armó de fuerza y se lo dijo a Milu.
-¿Qué pasó?
-Le pidió, por favor, que leyera esas líneas para ella.
-¿Y qué ponía?
-No lo sé-rió-¿qué habríais escrito vosotros? ¿Queréis hacerlo de tarea para casa y me lo traéis mañana?
-¡Vale!-contestaron los niños.
-Y una última cosa... Dad todo vuestro cariño sin mirar a quien, como hizo Toni. Sólo así encontraréis amigos tan buenos como Piko, el gansito de este cuento.
-¡Claro!
Como había imaginado, la mayoría de las manos de los presentes se alzaron con velocidad acompañadas de un "yo" a voz de grito. Observó que alguno ignoró el gesto, encogiéndose de hombros.
- Vale, bajad los brazos. Ahora quiero que tú - señaló a una de las chicas de seis años - me expliques qué es un amigo o una amiga. Es que nunca he tenido uno - se justificó.
- Pues alguien que se parece a ti, tiene tus mismos gustos y habláis de cosas que os interesan a las dos.
- ¿Estáis todos de acuerdo?
- Sí - contestaron algunos.
- Entonces, tú que estás vestida de color rosa no puedes juntarte con una que lo haga de negro.
- No porque es raro.
- ¿Y si fueras ciega y no supieras cómo es la gente?
- Sería amiga de cualquiera.
- Ojalá nadie pudiera ver - intervino uno de los chicos que no había levantado la mano cuando la cuentacuentos formuló la primera pregunta,
- Sí hombre - se quejó la niña.
- ¡Vale, vale! A ver, os voy a contar una historia, que no va de princesas y dragones porque no es un cuento, es un hecho real. ¿Queréis oírla?
- ¡Sí! - respodieron todos al unísono.
- Bien - sonrió.
Toni era un niño pequeño, como vosotros, pero que no tenía amigos. Un día se encontró con un gansito blanco que le siguió hasta la granja donde vivía. Le puso de nombre Piko y le cuidó hasta que se hizo un poco más mayor. También intentó enseñarle a leer y escribir, con paciencia y decepción al no ver ningún progreso en el animal. Piko se sentía muy bien con Toni, además, el niño siempre le traía unas galletas para comerlas juntos.
- ¡Eran amigos!-Se sorprendió la chica de antes.
- Sí, y muy diferentes; sólo les unía el cariño de la amistad.-La joven cuenta cuentos contempló con satisfacción la duda acerca de la definición ofrecida al principio de esta historia en los rostros de los pequeños.
Sin embargo, una mañana no fue Toni quien abrió la puerta del establo donde estaba Piko, sino un señor muy mayor que le echó a patadas de allí. Le hizo mucho daño y el gansito no sabía por qué, así que decidió seguir al viejo. Lo que vio dentro de la casa le rompió el corazón...
- ¿Qué pasó? ¿Qué vio?-preguntaron los niños.
- Toni había muerto.
- ¿Tan chico?
- Sí.
- ¿Y qué hizo Piko?
-Se fue al establo otra vez. Sabía que el mayor sueño de Toni era poder leer una carta suya, un puñado de letras en un trozo de papel. Piko era capaz de eso; Toni le había enseñado bien.
-¿Y por qué no se lo dijo?
-Porque le gustaba tenerle cerca, escucharle, sentir el calor de sus manos. Tenía miedo de perder todo eso si Toni no encontraba más cosas que enseñarle.
-Jo... Pobrecito.-Comentó otra.
En el establo había una máquina de escribir. Hizo realidad el sueño de su amigo antes de marchar de allí con lágrimas en los ojos y una carta bajo el ala. No podía quedarse allí, ya no era su hogar y todo cuanto amaba se había ido para siempre.
-¿Y a dónde iba a ir?-preguntó otro chiquillo con lágrimas en los ojos.
Caminó sin rumbo fijo, siguiendo quizás la puesta de Sol. Se sentía muy triste, echaba de menos el cariño de Toni. Nadie le había dado tanto amor y enseñado como él. Y ahora estaba solo; Toni se había ido para siempre y no por propia voluntad. Piko se enfadó con la vida, con la muerte y consigo mismo, por no haberse dejado querer cuando aún podía, por no decirle cuánto le quería.
Pronto, el gansito llegó a un recinto en el que las ovejas comían hierba fresca. Eran blancas, como él, pero grandes y con cuatro patas.
-Hola - saludó - me preguntaba si me dejaríais quedarme con vosotras.
-No eres de nuestra especie. El pastor no te querrá para nada. Yo le doy lana, ¿qué ofreces tú?
Piko recordó a su amigo: las risas, los juegos, las conversaciones...
- Palabras-respondió.
-Eso no sirve, lo siento. Suerte en tu viaje.
El gansito se fue de allí más triste todavía. No tenía nada que dar, sólo un puñado de letras... Antes de conocer a Toni ni siquiera sabía escribir y, sin embargo, le aceptó tal y como era, le quiso, le cuidó. ¿Por qué la gente no era como Toni?
-Porque nadie se atrevía a conocerle, por ser diferente.
-Exacto.
Piko se encontró con muchos animales y personas, pero, como bien has señalado, nadie se atrevía a conocerle. Pasaron días y el gansito continuaba su búsqueda de una nueva amistad.
-¡Yo sería su amiga!-saltó la chica de la definición de antes, la cual, supuso la cuentacuentos, habría cambiado a una idea más abierta y generosa.
Una tarde, Piko llegó a la orilla del río Guadalquivir, aquí, en Sevilla, donde un grupo de aves de su misma especie tomaba el sol cerca del agua. Respiró hondo y se acercó con valentía.
- Hola.
- Bienvenido-le dijo una hembra blanca-¿cómo te llamas?
-Piko.
-Yo soy Milu y ellos son Cosa, Fred..
El gansito se sintió muy feliz al haber encontrado por fin alguien que le aceptara, pero... Aún no les había confesado que no podía ofrecerles nada más que una carta escrita por él, así que se armó de fuerza y se lo dijo a Milu.
-¿Qué pasó?
-Le pidió, por favor, que leyera esas líneas para ella.
-¿Y qué ponía?
-No lo sé-rió-¿qué habríais escrito vosotros? ¿Queréis hacerlo de tarea para casa y me lo traéis mañana?
-¡Vale!-contestaron los niños.
-Y una última cosa... Dad todo vuestro cariño sin mirar a quien, como hizo Toni. Sólo así encontraréis amigos tan buenos como Piko, el gansito de este cuento.
-¡Claro!

Comentarios
Dios, más de un mes sin aparecer por aquí, ¿sabréis perdonarme? ¡espero que sí! Entre exámenes y asuntos personales he estado bastante ocupada.
Bueno, esto es un pequeño cuento que escribí hará un par de semanas y hasta hoy no he podido pasarlo al blog, ¡ya me diréis!
¡Prometo ponerme al día con vuestros blogs!
PD: dedicación especial a mis amigos^^
La verdad, sin peloteo, te ha salido un cuento precioso con todos los ingredientes de los clásicos cuentos que conocemos: fantasía, emoción, ternura y mensaje.
Te felicito.
En cuanto a lo demás, espero y deseo que vayas cosechando éxitos en todos tus proyectos.
Un beso fuerte,guapísisma.
Me ha encantado el cuento, es una maravilla como lo que escribes siempre en este rinconcito tan bello.
Los amigos son algo tan especial, que a mi pocos podemos llamar así, "amigos", y que hay que cuidar todos, todos los días.
Un beso cielo
Definitivamente, es increible y eres increible. Da mucho gusto leer todo lo que sale de ti, porque todo es bueno; vas a ser una pedazo pedagoga ^^.
Por cierto, después de leer lo tuyo, no estoy seguro de que la novela que estoy escribiendo esté a ese nivel...pero me motivas para escribir, porque lo que más me gusta de tu historia es que por muy distintas que sean dos personas, las palabras son el lazo que puede unir a éstas y expresar el cariño que se siente.
Me encanta ^^ un besote guapisima =)
Está claro que siempre viene bien leer uno de tus escritos. Es cierto que se puede ser amigo y querer mucho a gente diferente a nosotros, porque en el fondo, siempre acabamos teniendo más en común de lo que nos pensamos.
Por ejemplo, ¿A quién no le gusta que le traten con cariño, que le escuchen y/o que le tengan en cuenta? Yo diría que a todo el mundo, por lo que si empezamos ofreciendo nuestra parte es posible que también recibamos algo similar de los demás!
Parece fácil, pero supongo que no lo es para la mayoría, solemos construir demasiados muros a nuestro alrededor y a menudo juzgamos antes de conocer.
Un buen cuento para reflexionar sobre ello, tanto a los peques como a los grandes!^^
¡Muchos besitos y abrazos mimosos!
Ahora que lo he vuelto a leer, solo se me ocurre una cosa: touché; Me has dado justo en medio.
Aqui tienes un amigo pa lo que sea Wapi ^^
Un besito
Eriol
Te quiere PiKo.
Me ha recordado a esos con los que crecí y me ha encantado...
No devemos distinguir en ese aspecto que comentas, y yo no lo hago. Se te quiere! ^^ sigue así de veras.
Paz!
FDO:Gugy
Creo que conozco más de uno que se verá reflejado en lo que has escrito.
Un beso!
Me ha parecido una historia llena de ternura, y que transmite un mensaje muy importante acerca de lo que significa la amistad: no tiene que ser conveniente ni tiene que pedir nada a cambio, simplemente que te guste estar con la otra persona...
Vaya, si me hubieran presentado a Piko yo hubiera sido su amigo sin dudarlo, creeme!!
Cuidate Ladyluna, un besote y sigue escribiendo como hasta ahora!!
=D
No escribo mucho, aunque te sigo siempre. Este cuento me ha emocionado. ¡Qué potito!
Un besote de tu primo Alber.
Gracias por pasarte, nos seguimos!:)
Gracias por pasarte, nos seguimos!:)