
Algunas gaviotas sobrevuelan la playa mientras la gente se entretiene, de alguna manera, a sendos lados de mi paseo por la orilla. Las olas visten mis pies y tobillos con un particular brillo. Palabras ininteligibles, risas y llantos de los más pequeños, llamadas de los mayores, el mar, la brisa, es todo cuanto se oye. Cierro los ojos e inspiro, los abro y empiezo a caminar.
Dos jóvenes se han metido en el agua, una salpica a la otra con las manos, quien le responde de la misma forma. Ríen. Bucean mar adentro y salen para continuar con el juego.
Un niño pequeño ha excavado en la arena seca, junto a la sombrilla que da cobijo a quien, supongo, será su madre, y se dedica a transportar agua del mar a su hoyo con un cubo.
Hago memoria y cruzan mi mente imágenes similares en las que soy yo la protagonista. Sigo caminando.
Un chico, de apenas veinte años, lleva a una mujer mayor a la orilla para introducirla cuanto pueda en el agua del mar. Se encuentra en una especie de silla de ruedas con forma de coche de carreras, amarillo y grandre, que no se hunde en la arena.
Entonces pienso en la belleza de un gesto de ayuda, lo valoro, y sigo caminando.
Un señor lee un libro tumbado en la butaca de plástico que hay bajo una de las muchas sombrillas que diviso desde mi posición. Junto a él, una señora muerde un bocadillo de tortilla, ¡tiene buena pinta!
Más allá, un grupo de chicos se divierte jugando a las cartas.
Una familia acaba de llegar y se instala en la playa. Sombrillas, toallas, mesa plegable y sillas hacen aparición junto a los miebros de dicha familia.
Hay bastante gente en esta playa, pienso; y sigo caminando.
Una pareja de edad avanzada se ha adentrado en el mar, el agua les llega por la cintura más o menos. Ella parece tener algún problema de movilidad, pero eso no importa demasiado: él, con sus manos, refresca a su mujer mojando sus brazos, cuello, espalda y cabeza. Ella se encuentra de espaldas a mi. La imagino con los ojos cerrados, pensando quizás en lo afortunada que es por no estar sola. Él se halla de perfil, por lo que puedo distinguir en su rostro una expresión de inmensa ternura.
Sonrío y sigo caminando.
Unos niños de apenas tres años juegan en una de las duchas de la playa, se tiran luego en la arena y hacen carreras, tomando como meta el muro que separa la playa del paseo marítimo. Algunos prefieren invertir el tiempo en saltar y caer en la orilla. Otros, construyen y destruyen castillos de arena.
Yo, por mi parte, sigo caminando.
Comentarios
Siento la demora, pero asuntos personales, académicos y "vacacionales" me han tenido bastante lejos del portátil, ¡pero no me he olvidado de vosotros! Ya he vuelto para comentar en vuestros rincones y leeros aquí y allí.
En uno de mis paseos por la playa en compañía de mi hermano, me fijé en muchas escenas de las que vi. La gente suele quejarse de las aglomeraciones de gente, ¡pero se descubren tantas cosas! Esto es una pequeña muestra de ello.
Espero que os hayan ido muy bien las vacaciones, o si aún las estáis disfrutando, ¡que lo sigáis haciendo!
Hale, os deseo salud, que eso es lo primero.
¡Un besito!
Y un abracito mimoso para ti.
El joven ayuadando a una persona mayor a tomar el baño, la pareja de anciandos ayudándose mutuamente, o los niños acarreando agua para su castillo bajo la atenta mirada de la madre son estampas que normalmente pasan desapercibidas al común de los mortales.
Un placer leerte, vienes bien descansada y provista de ideas para enamorar de nuevo con tus escritos.
Un besito
Bonito y observador paseo por la playa!
Me alegro de que vuelvas a estar por aquí y nunca te preocupes por si pasa más o menos tiempo, lo importante es que estás ahí! Con tu cálida mirada y tus inspiradores escritos valorando las "pequeñas" cosas de la vida.
Sigue caminando...y nunca dejes de contagiarnos tu bella esencia.
Otro abrazo mimoso para ti ;)
Sienta bastante bien el leerlo con la calo que hace jajaja XDDD. Un BESOTAZOOOO FUETEEEEEE!!!! XP
casi ninguno en el aure
y casi todos como camino.
eres grande
bst
Pero en lo que si que me fijé, lo que sí que me acuerdo, lo que nunca olvidaré y siempre voy a querer repetir es... "Sonríes, y sigues caminando" te hago sonreír y seguimos paseando.
Muchos besitos!!!
De las mejores, porque si eso no es sentirse vivo, ¿Qué lo es entonces?.
(Te sigo por aquí, que es donde escribes ¿no?, ¿o también lo haces en el Esflog?, si escribes por allí, también te leeré)
Saludos
Al menos tú vas y lo disfrutas.
Me dijo tu padre que te pasarías por aquí, ¡y todavía estoy esperando!
AHORA CADA QUE LEO ALGO REFERENTE A ELLO, ME DAN GANAS DE VOLVER Y ME SUCUMBE LA NOSTALGIA.
"LA VIDA ES UN GRAN CIRCO, PERO SIN ESPECTADORES"
ESTA MUY LINDO TU BLOG, DESDE AHORA TE SIGOOOOOO
CIAO
Ese azul eléctrico...
Un beso cielo
PD. Poco a poco, poco a poco, ya estoy por aquí. jaja
MUACH
Me ha gustado tu texto, reflejas que no sólo el verano es todo diversión a tontas y a locas, que la gente tiene corazón y, no sólo eso, que también hay quién sabe verlo... ;)
precioso.
Un beso.
Un beso enorme guapa!
SAludos
Un beso