Ir al contenido principal

Día 3 sin ti

Salgo al jardín y no hago más que verte, Duna. Cuando me levanto a desayunar miro tras la puerta de cristal donde siempre te ponías para acompañarnos y me duele que hoy esté vacío ese espacio de vida que nos regalabas para empezar el día. Me voy a clase, y extraño las caricias que me pedías antes de cerrar la puerta, la mirada de cariño, esa que habla por sí sola. Regreso y me parte el alma que no me recibas como sólo tú sabías hacer, con ese amor desinteresado, ese que nunca pide nada y sin embargo lo da todo.

Almuerzo y lloro. Sigues sin estar ahí, tras el cristal de la puerta del porche, sin esperarme, sin mirarme, sin estar ahí acompañándome desde el otro lado. Llega la tarde y saber que no puedo ir a pasear contigo hace que mi mundo se derrumbe en mil pedazos.

Ceno. Todos te echamos de menos. Extraño darte el bocadillo que siempre te preparaba mi madre y que tanto disfrutabas. También oír la puerta en señal de que mi padre había salido a darte cenar o a sacarte al parque de atrás. En cualquier sonido, imagen o momento siempre estás tú.

Me acuesto. No puedo controlar las lágrimas que piden a gritos oír tus pasos por la ventana, o sencillamente, saber que estás ahí, que estás aquí.

Te echo tantísimo de menos, te extrañamos tanto, Duna, que ojalá supiera expresar mejor lo que siento, pero no puedo, por eso no te escribí antes. Te quiero Duna, y sé que tú también a nosotros, aunque tu amor siempre fue más grande.

Es lo que tienen los ángeles.

© María Beltrán Catalán

Comentarios

En esta entrada firmo con mi nombre, porque así es como viví con ella. Siendo plenamente yo, sin rodeos, sin historias que leer entre líneas.
Te echo de menos Duna, te echo muchísimo de menos. Todos los que han llegado a compartir un solo momento contigo saben por qué. Gracias por haber existido en nuestras vidas, y gracias por todo aquello que ha hecho que sigas existiendo en nuestra memoria y en nuestros corazones.
Escritora Laura M.Lozano ha dicho que…
Sólo aquél que pierde a un amigo tan puro como es un perro, puede entender tus palabras y compartir tus sentimientos desde la profundidad donde nacen. El corazón. Sólo quien convive con esos fantásticos seres de luz, almas puras y desinteresadas, comprenden el dolor que deja su partida y el vacío enorme que nunca se llena ni con la llegada de otro perro a tu vida.
Por eso, querida María, te doy mi más sentido pésame desde el conocimiento de tu dolor. Comparto tus sentimientos, porque ellos son míos demasiadas veces ya. Sólo queda la esperanza de que en ese cielo, que los ángeles de cuatro patas tienen, con toda seguridad, algún día nos dejen entrar para poderlos abrazar de nuevo.
Un beso muy sentido.
JUAN PAN GARCÍA ha dicho que…
Querida amiga María: no sabes cómo me he emocionado a leer tu carta a Duna.Se echan mucho de menos a estas criaturas.Ayer mismo miraba yo unos DVDs de años pasados para ver a mi nieta cuando de pronto apareció mi Lucero con una de mis zapatillas.Se me saltaron las lágrimas. Hace 9 meses que falta y no lo puedo olvidar. Te acompaño en el sentimiento, querida. Un beso
Kotei ha dicho que…
No puedo imaginarme la tristeza que estas sintiendo ahora mismo. Nunca he tenido un animal de compañia, pero creo que son muchas las veces que ese amor que transmiten a sus dueños, es puro y bondadoso. Te mando mil besitos guapa.

Un beso
Xevi CG ha dicho que…
Siento la pérdida María, es lógico que la heches de menos, aunque Duna siempre estarà contigo.
Supongo que servirá de poco, pero te envío un fuerte abrazo mimoso desde aquí!
Besos.

Entradas populares de este blog

La boina mágica

— ¡Hola chicos! —Toñi, la joven cuentacuentos, llegó a la zona de juegos en la que los pequeños se divertían.  — ¡Buenos días Toñi!—contestaron varios, mientras el resto avisaba a los demás de que había llegado ya. No tardó en hacerse un corro en derredor de ella. Todos la miraban expectantes, sonriendo. También se acercaron padres curiosos y algún adolescente intrigado. La joven se había sentado en uno de los bancos de piedra, en el Parque de los Pinos. — Mmm... ¿Sabéis qué es esto? —La joven señalaba con su mano derecha un objeto que sostenía con la izquierda. — ¡Un sombrero! —Dijo Irene enseguida. — ¡Una gorra de abuelo! —Exclamó Rafael. La risa general de los más mayores hizo sonrojar al chico. — Tal vez usted pueda responder a la pregunta que he hecho —se dirigió a uno de los padres que contemplaban la escena. — Es una boina. — Exacto. Una boina. Es el nombre que tienen los sombreros planos con los que solemos identificar a las personas mayores. ¿A qui...

El cuento del jardinero

Indira era pedagoga en un centro educativo y, Mario, un profesor de primaria recién licenciado que había entrado a trabajar en el mismo colegio. El joven empezó sus clases con mucho entusiasmo, volcándose en todas y cada una de sus explicaciones. Llegó el culmen del año académico e Indira vio a Mario en su despacho, con la cabeza oculta entre sus manos y los codos sobre la mesa. -¿Puedo? Mario se frotó los ojos y asintió con la cabeza. -¿Qué te ocurre? -preguntó la joven con delicadeza. -No sé. No sé qué es lo que he hecho mal. Indira entró en el despacho, cerrando la puerta tras de sí, y tomó asiento frente a su compañero, que prosiguió: -Hay de todo: alumnos que empezaron bien y han acabado igual de bien, alumnos que empezaron mal y han acabado igual de mal, alumnos que empezaron bien y conforme ha ido avanzando el curso han ido empeorando, alumnos que empezaron mal y conforme ha ido pasando el curso han ido mejorando... Si hiciera bien mi trabajo, todos de...

Háblame

Háblame de las montañas, de la brisa, de los ríos, del color de las mañanas, del perfume de los lirios... Las montañas siempre son hermosas. A veces visten de verde; a veces, de blanco, como si fueran a contraer matrimonio con el invierno. Cuando duermen no se ven, pero se oyen, y ese sonido es hermoso. Los insectos se reúnen y cantan, creando una melodía en la que todos los músicos de la orquesta parecen saber cuándo han de tocar su instrumento. La brisa es fresca, especialmente por la noche. Se respira aire puro, del que no existe ya en las ciudades. Allí el color de las mañanas es un cuadro de múltiples colores que se funden en un bello amanecer. El comienzo de un día. El nacimiento de un río que desembocará lejos, pero que siempre sigue, que no se detiene y sin embargo calma a las personas que junto a él se sientan, dejándose envolver por el perfecto perfume de los lirios. Háblame como si fueras la que inventa los amores. Y es en esa magia donde nacen los primeros amores, las se...