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Porque era tarde

Anoche llamó a mis brazos desde el otro lado de la habitación, mientras la recorría en diagonal para alcanzarme; acababa de llegar de trabajar, así que miré el reloj, impaciente, porque ya era tarde. Pronunció mi nombre con un amor que no cabe en este renglón, pero yo miré el reloj... porque era tarde. Levantó sus manos con ese aura infantil lleno de ternura que la envuelve y yo, sin embargo, miraba el reloj porque era tarde. Ni siquiera me perdí en su mirada del color de la tierra mojada; estaba mirando el reloj porque era tarde. Noté su beso en mi mejilla y supe que se había subido a una silla para ponerse a mi altura, pero yo, que miraba el reloj, le dije que ya era tarde.

Melting Watch, Salvador Dalí
Anoche se escondió al apagar las luces en el otro lado de la cama y empezó a hacerme cosquillas. Me enfadé, la reñí, miré el reloj y le recordé que era tarde. Susurró un "te quiero, papá" y mi respuesta fue "tengo que dormir, mañana madrugo".

Hoy, por el contrario, que estoy jubilado, he aprendido no sin dolor que las horas no están para contarlas. He roto mi reloj, lo he tirado lejos porque ya no lo quiero. Sin embargo, ella ya se había comprado uno, el cual le recuerda cada día, como a mí entonces, que no queda tiempo. 

Hoy no rechazaría sus brazos, no apartaría la vista de sus ojos marrones, le devolvería mil besos y la llevaría entre risas a dormir a su habitación, pero ya mi hija no es aquella niña, ni yo fui en aquel entonces el hombre que soy ahora. Hoy espero su voz pronunciando mi nombre al otro lado de la puerta, su risa traviesa y su canturreo incansable. Espero con un sí todo aquello a lo que dije que no... Pero quizá, ahora sí, sea demasiado tarde.

María Beltrán Catalán (Lady Luna)

Comentarios

Samuel Sopeña ha dicho que…
Cuanta ternura se refleja en este relato. El tiempo marca nuestras vida no se detiene, tenemos que se capaces de deternerlo por un instante y disfrutar de los buenos momentos que nos ofrece la vida. El tren pasa una vez y debemos tomarlo cuando se nos presenta la oportunidad. Un beso,una caricia, una caricia, un gesto de amor no debemos de rechazarlo, para esto no hay tiempo ni prisa, debemos disfrutar el momento con calma sin prisa no hay mayor medicina que el amor. Aunque nos hagamos mayores y todo cambie ese amor no se debería perder. A una persona mayor con que la llames a diario ya le demuestras tu cariño. Me ha gustado mucho este relato.
Toñi ha dicho que…
oh me encanta, que fiel reflejo de la realidad que nos envuelve a la mayoría de nosotros cada día. vivimos en un mundo donde solo nos paramos para mirar el reloj, vivimos sin vivir.
María, se que no te he dado todos los abrazos que te mereces y quizás esperabas, mientras yo, pendiente solo del reloj y de todo lo que tenía que hacer ... y eso me apena.
Desde ya, desde siempre, tienes mi corazón.
TKM

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