Ir al contenido principal

El bosque

Era un sonido sereno y dulce que me invitaba a adentrarme en aquel bosque. Llevaba tanto tiempo confinada en aquella cueva, en el silencio de la soledad, que me sobrecogió distinguir aquella voz. Era una persona. Una persona cantando.

Caminé entre los árboles sin sendero que seguir. Hacia frío y sol al mismo tiempo. Creo que, por primera vez en tanto tiempo, tuve ganas de comer algún fruto del bosque. Me di cuenta de que me había abandonado tras la tragedia que nos obligó a marcharnos y escondernos.

Bueno, me había abandonado mucho antes. Incluso antes de que lo hiciera ella. Me atrevería a decir que incluso la abandoné yo a ella antes. Sin darme cuenta. La abandoné con mi forma de ser, de hacer, de exigirle lo que yo no sabía darme a mí misma.

Llevaba los pies descalzos. La tierra húmeda me producía escalofríos. O, quizá, era el sonido de las ramas y hojas secas al quebrarse.

La voz iba y venía de todas partes. No sabía a dónde dirigirme. ¿Era el viento entre los árboles? ¿No había persona, ni canción?

Los espejismos podían ser más crueles que las realidades. Las últimas son, pero los primeros te engañan sin piedad.

Comentarios

Toñi ha dicho que…
Llevaba tiempo sin leerte y ha merecido la pena la espera, como siempre maravilloso escrito

TKM
¡Ay, gracias, mami!
Yo también te quiero mucho.

Entradas populares de este blog

Lamento lunar

¡Tierra! ¡Mírame! ¿Es que no te das cuenta de que soy el único satélite real que vela tus sueños, quien te arropa con la marea de agua salada, quien mueve los vientos para que despejen tu bello rostro? Los demás no existen, son máquinas creadas por tu afán de conocerte en un espejo lo suficientemente preciso como para observar tus detalles en su plenitud. Mi atracción hacia ti es real, natural, y antes de que todas esas sensaciones invadieran tu cabeza, yo te amaba. Y te amo. ¿Por qué me has olvidado, oh Tierra mía? Anoche me escondí en una luna nueva y no añoraste mi presencia. ¿Es porque soy fría y estoy muerta? ¿Es porque ya no te vale que brille a través del astro Sol? ¿Le envidias por aquel eclipse? Sólo fue una noche, tú eres mi verdadero amor. Oh Tierra, dónde están tus versos y poetas, esos ojos con los que me adulabas... La Tierra ha respondido a este lamento, puedes leerlo haciendo clic " aquí ".

La boina mágica

— ¡Hola chicos! —Toñi, la joven cuentacuentos, llegó a la zona de juegos en la que los pequeños se divertían.  — ¡Buenos días Toñi!—contestaron varios, mientras el resto avisaba a los demás de que había llegado ya. No tardó en hacerse un corro en derredor de ella. Todos la miraban expectantes, sonriendo. También se acercaron padres curiosos y algún adolescente intrigado. La joven se había sentado en uno de los bancos de piedra, en el Parque de los Pinos. — Mmm... ¿Sabéis qué es esto? —La joven señalaba con su mano derecha un objeto que sostenía con la izquierda. — ¡Un sombrero! —Dijo Irene enseguida. — ¡Una gorra de abuelo! —Exclamó Rafael. La risa general de los más mayores hizo sonrojar al chico. — Tal vez usted pueda responder a la pregunta que he hecho —se dirigió a uno de los padres que contemplaban la escena. — Es una boina. — Exacto. Una boina. Es el nombre que tienen los sombreros planos con los que solemos identificar a las personas mayores. ¿A qui...

Inevitable

Un abrazo tierno, fuerte, cálido, seguro. Una mirada. Una sonrisa. Una lágrima. Un beso, otro, y otro. De nuevo un abrazo seguido de un beso, cada vez de manera más pasional, desesperad a, romántica, única, de película. Fue inevitable darse cuenta. Se querían.