Ir al contenido principal

Vaso infinito - objeto inventado

 Me había propuesto escribir cada día, durante una semana, un objeto inventado. He estado algunos días malita y he tenido que hacer una pausa, pero hoy retomo la tarea. Y lo hago acordándome de quienes no tienen ni agua potable cerca.

Aún me cuesta concebir que viva en el mismo planeta que personas que han de recorrer kilómetros para poder beber agua. Y, sin embargo, ocurre. Yo solo tengo que levantarme y abrir el grifo. Dispongo incluso de agua caliente sin apenas dar dos pasos.

El vaso infinito es un vaso de cualquier tamaño y material al que le colocas una gota de cualquier líquido y hace que sea infinita la reproducción de ese líquido. Entonces, si tiene agua limpia y potable, siempre tendrá agua limpia y potable disponible.

Comentarios

Toñi ha dicho que…
La desigualdades del mundo. Una parte solo tiene que pedir y lo tiene y la otra parte viven sin lo mínimo necesario para una vida digna.

Desigualdad provocada por el egoísmo humano. Ojalá existiera ese vaso infinito y que se lo podamos entregar a todos los seres humanos que lo necesitan.

Un beso grande
TKM
Samuel Sopeña ha dicho que…
Bonita idea, si el que más tiene compartiera quizás la desigualdad fuera menor
Samuel Sopeña ha dicho que…
En el juego de minecraft puedes hacer agua eterna
¡Gracias por vuestros comentarios y reflexiones!

Entradas populares de este blog

La magia de prestar atención

El sol de media tarde acariciaba los cultivos que reposaban alrededor de la casa. Dos amigos, Víctor y Luis, picoteaban algunos frutos secos y, tras una larga conversación sobre asuntos laborales o desencuentros con otras personas, comentaban entre sí, ya más relajadamente: — ¿Viste los pájaros negros viniendo hacia aquí? En el agua estancada que ha dejado la lluvia de estas semanas, junto al camino. — No, no me he fijado  — respondió Luis apagando su quinto cigarrillo. —  Por cierto, ¿dónde está Rosaura? Siempre llega tarde. Rosaura iba en coche con Marisa, charlando sobre lo agradable de que, tras tres semanas de intensas borrascas, hubiera salido el sol. El estado de ánimo también era diferente cuando de días oscuros aparecían aquellos más luminosos. — ¡Para, para, para! ¡Mira! Marisa se asustó, frenó de manera algo brusca, y miró con desaprobación a su amiga. Ella, en cambio, no se percató de ello: miraba con la ilusión de un niño de cinco años a través de la ventana del v...

Lamento lunar

¡Tierra! ¡Mírame! ¿Es que no te das cuenta de que soy el único satélite real que vela tus sueños, quien te arropa con la marea de agua salada, quien mueve los vientos para que despejen tu bello rostro? Los demás no existen, son máquinas creadas por tu afán de conocerte en un espejo lo suficientemente preciso como para observar tus detalles en su plenitud. Mi atracción hacia ti es real, natural, y antes de que todas esas sensaciones invadieran tu cabeza, yo te amaba. Y te amo. ¿Por qué me has olvidado, oh Tierra mía? Anoche me escondí en una luna nueva y no añoraste mi presencia. ¿Es porque soy fría y estoy muerta? ¿Es porque ya no te vale que brille a través del astro Sol? ¿Le envidias por aquel eclipse? Sólo fue una noche, tú eres mi verdadero amor. Oh Tierra, dónde están tus versos y poetas, esos ojos con los que me adulabas... La Tierra ha respondido a este lamento, puedes leerlo haciendo clic " aquí ".

Mi Navidad

Apenas faltaban unas horas para la Noche Buena. Mis vecinos habían insistido en invitarme a las cenas con sus respectivas familias, para celebrarlo, pero yo hacía tiempo que no tenía nada por lo que brindar. Mi familia se había ido reduciendo cada año, pasando de ser veinte personas alrededor de la mesa, a verme completamente sola. Supongo que es normal; una anciana como yo, sin hijos ni nietos. La gente parece feliz, incluso quienes no lo son, lo fingen. Las calles se visten de luces de colores para recordarme que el mundo está de fiesta, que yo no estoy invitada a ella. Es triste. Aquella noche ni siquiera preparé la cena. Echaba de menos la sencillez de la que preparaba mi hermana; en paz descanse su alma. Me acosté, intentando mantener la mente alejada de los villancicos navideños. Al día siguiente me levanté, como siempre. Mientras desayunaba, pensé en el consumismo masivo de estos días festivos. La gente no se planteaba si creía o no en la historia de Jesús, en los Reyes Magos,...