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Viaje a donde quieras.

Siempre pertenecí a una familia humilde y sencilla que a duras penas llegaba a fin de mes. Tampoco es que nos quejáramos de nuestra situación: éramos felices, estábamos sanos y constituíamos una familia unida, de las que ya casi no quedan. Como todas las personas que disponen de una casa, un hogar, teníamos vecinos a ambos lados del recinto (un chalet heredado de mis abuelos). Uno de ellos poseía tal cantidad de dinero que no sabía apreciar el sentido y el valor del trabajo; el otro, en cambio, era más o menos como yo. Lo que quería contaros ocurrió el día de mi dieciocho cumpleaños. El primero, antes mencionado, me compró un par de joyas caras cuyo precio podría haber alimentado a mi familia durante una semana; el otro, sin embargo, me dio un billete hecho por él que rezaba: "viaje a donde quieras" Un regalo extraño que me desconcertó. - Dime un lugar... ¡El que desees! - insistía. - ¡No sé...! - Mmm ... Te gusta la noche, soñar que vives cuentos de hadas... ¿Quieres que te...

Si tuviera que escoger...

Si tuviera que escoger entre todas las canciones que conozco, sin duda me decantaría por la que suena en los besos que me das, en los besos que te doy, en los besos que nos unen. Si tuviera que escoger entre todos los caminos que existen, sin pensarlo acudiría a aquel donde tu te encontrases. Si tuviera que escoger entre todos los lugares del mundo, carecería de dificultad, ya que donde me siento segura, viva, feliz, es en el lugar que se esconde entre tus brazos... Si tuviera que escoger entre todos los sentimientos, no podría, porque mi corazón ya eligió amarte hasta el fin de mis días. Si tuviera que escoger entre mil sonrisas, la tuya. Si tuviera que escoger entre todas las miradas, buscaría en tus ojos aquella que me llena, que me dice que soy única para ti, que no hay nadie más, que solo yo estoy en tu campo de visión... Aquella que me dedicas cada día, cada mañana, cada tarde o cada noche... Aquella que nunca quiero que deje de mirarme. Si tuviera que esc...

Tú...

Silencio, permíteme refugiar mi dolor en tus letras, formando palabras que solo entiendo yo. Dolor, me haces daño, pero no marches si no es tu deseo, pues tu presencia es la confirmación de que hubo un principio cómplice real. Soledad, acompáñame de nuevo, tan fiel a mí como la sombra de mi cuerpo al caer. Sangre, deja de fluir, escapándote por los resquicios de mi alma rota. Corazón, no ceses de latir cuando se crucen nuestras miradas, porque es así como respiro, porque es ahí cuando vivo. Odio, desiste de tus esfuerzos, no soy capaz de sentirte. Amor, no entiendo las razones por las que te guías, pero confío en ti y te seguiré hasta el fin de mis días. Poesía, palabra, no permitáis que pierda vuestra magia. Luna, yo también tengo una cara oculta que nadie sabe ver. Y te comprendo mejor que cualquier científico que presuma de estudiarte. El mar quiere alcanzarte desde hace mucho tiempo, los bohemios te admiran desde los comienzos, pero solo hallas la felicidad en el eclipse. No te ...

Payaso.

Eres como el payaso que se empeña en llenar de alegrías caras ajenas, maquillando sus lágrimas con una sonrisa. Eres como el payaso que actúa, tomando por escenario la propia vida. Eres como el payaso que oculta sus miedos y debilidades, bajo un disfraz que yo no creo. Eres como el payaso que mi destino contrató buscando mi bienestar. Eres como el payaso que lamenta la obligación ya impuesta de crecer perdiendo la inocencia pura de la niñez. Eres como el payaso que busca su lugar en el Tiempo, sin comprender que la vida le situó en su presente por alguna razón, siempre desconocida. Eres como el payaso que no se conforma con alcanzar la cima, sino que necesita escalar la montaña superando retos que demuestren su valía. Eres como el payaso que niega la existencia de alguien que entienda su preocupación. Eres como el payaso que no encaja en la sociedad si no es de forma distinta a los demás. Eres como el payaso confundido que siente la soledad a pesar de verse rodeado de personas a las q...

El genio de la imaginación.

- ¡Y... Aquí estoy yo de nuevo, el genio de la lámpara mágica, el magnífico, el...! ¿Dónde está Aladdín? - Volando, de nube en estrella, de sueño en poema. - Oh, y no nos ha llevado consigo... Después de todo lo que hice por él. - Lo sé. - ¿Por qué me has llamado? Era feliz decorando mi lámpara. - Porque se me había ocurrido que, siendo un genio, podrías... No sé... Sacarnos de este cuento, escaparnos a la realidad un rato. Es algo ilógico, lo sé, pero... - Um... Me parece buena idea, princesa Yasmin. - ¿Me llevarías? - Claro, pero debemos pasar desapercibidos. - Está bien. - Vale, pues ahora quiero que cierres los ojos y sostengas la lámpara entre tus manos. Cuando una luz dorada te haga abrirlos, hazme salir (frota, ya sabes). Yasmín obedeció, estaba nerviosa, iban a quebrantar las leyes de la normalidad, pero no le importaba, siempre había sentido esa necesidad de salir y conocer un mundo nuevo. Gracias a ello conoció a su amado Aladdín. De repente, notó algo a su alrededor, y una l...

Acompáñame.

Acompáñame, como el mar a la roca, como el ave al aire que le eleva, como el sonido a la voz, como el sentimiento al beso más sincero, al abrazo más tierno, como la herida a la caída, como la sangre al cuerpo, como el alma al corazón. Acompáñame, como la mirada a los ojos, como una mano amiga a la de otra persona, como un camino a los pies de alguien que lo cruza, como hierba a la tierra, como estrella en el espacio, como nube al cielo, como luna al sol en un eclipse de eternos segundos. Acompáñame, no importa cómo, pero acompáñame.

Abrázame.

Sé, que tras la cara oculta de esta luna que me observa, se encuentra tu faz de ángel velando por mí. Me gusta imaginar que caminas a mi lado en cada paso que doy. Pero hoy necesito algo que no puedes darme, y me duele. Ojalá pudiera coger el teléfono, marcar tu número y oír tu voz tranquila al otro lado. Pero hoy necesito algo más, algo que no puedes darme, y me duele. Son las dos de la noche y doy vueltas en la cama, más salada hoy que ayer. Busco refugio entre las sábanas, compañía en los peluches, apoyo en el papel. Pero hoy necesito algo más, algo que no puedes darme, y me duele. Aunque solo sea en un sueño... Aparece en mi habitación con tu aura celestial, sonríeme mientras clavas tus ojos en los míos dándome seguridad, y acércate. Luego, no digas nada, solo... Abrázame.