Ir al contenido principal

Intocable

Eres un espejismo que se dibuja en mis sueños. Una ilusión que se confunde con el verdadero recuerdo, que tal vez no sea nada. Sé que fue real, pero ¿hasta qué punto de la historia? Eres intocable. Apenas puedo rozarte con el pensamiento. No existes, en realidad, pero tampoco desapareces. Al menos, no del todo. Y te echo de menos. Bueno, en el fondo, no sé qué echo de menos exactamente. Nada puede cambiar lo que es o no es. No tengo reproches que hacerme porque volvería hacer lo mismo si tuviera las mismas oportunidades. Con todas las consecuencias. Con todas las veces que me salvaste. 

No sé cómo debo sentirme. Ni siquiera sé si es bueno o legítimo verte a veces todavía, cuando te cuelas en un descuido, cuando duermo. 

Ni siquiera eres tú realmente. Eres la imagen que he creado de ti para salvarme la vida. 

Me siento confusa. Me gustaría poder abrazarte cuando apareces, aunque no seas más que un espejismo. Y otras veces quisiera... No, no puedo mentirme.

Quizá solo tenga que aceptarlo. Aceptarme. Y continuar.

Aceptar, tal vez, que mi memoria es un puzle de vivencias y fantasías, que no siempre controlo, y que no pasa nada. Que todo sigue. Y yo también.

Gracias, en cualquier caso, aunque no entiendas por qué... ni yo tampoco. Al menos, no del todo. Para mí, fue real.

Autora: María Beltrán Catalán (Lady Luna)

Comentarios

Samuel Sopeña ha dicho que…
Este relato me ha conmovido. Escribes genial y trasmite muy bien los sentimientos tanto que los he sentido en mi.
Toñi ha dicho que…
es curioso con que detalle y con que dulzura describes ese sentimiento de deseo por un lado y de realidad por otro, me encanta ...
TKM
Gracias, Sopca :) Las palabras son dulces y poderosas al mismo tiempo.
Muchas gracias, mami. Deseo y realidad, en las palabras pueden fundirse. Te quiero mucho.

Entradas populares de este blog

La boina mágica

— ¡Hola chicos! —Toñi, la joven cuentacuentos, llegó a la zona de juegos en la que los pequeños se divertían.  — ¡Buenos días Toñi!—contestaron varios, mientras el resto avisaba a los demás de que había llegado ya. No tardó en hacerse un corro en derredor de ella. Todos la miraban expectantes, sonriendo. También se acercaron padres curiosos y algún adolescente intrigado. La joven se había sentado en uno de los bancos de piedra, en el Parque de los Pinos. — Mmm... ¿Sabéis qué es esto? —La joven señalaba con su mano derecha un objeto que sostenía con la izquierda. — ¡Un sombrero! —Dijo Irene enseguida. — ¡Una gorra de abuelo! —Exclamó Rafael. La risa general de los más mayores hizo sonrojar al chico. — Tal vez usted pueda responder a la pregunta que he hecho —se dirigió a uno de los padres que contemplaban la escena. — Es una boina. — Exacto. Una boina. Es el nombre que tienen los sombreros planos con los que solemos identificar a las personas mayores. ¿A qui...

El cuento del jardinero

Indira era pedagoga en un centro educativo y, Mario, un profesor de primaria recién licenciado que había entrado a trabajar en el mismo colegio. El joven empezó sus clases con mucho entusiasmo, volcándose en todas y cada una de sus explicaciones. Llegó el culmen del año académico e Indira vio a Mario en su despacho, con la cabeza oculta entre sus manos y los codos sobre la mesa. -¿Puedo? Mario se frotó los ojos y asintió con la cabeza. -¿Qué te ocurre? -preguntó la joven con delicadeza. -No sé. No sé qué es lo que he hecho mal. Indira entró en el despacho, cerrando la puerta tras de sí, y tomó asiento frente a su compañero, que prosiguió: -Hay de todo: alumnos que empezaron bien y han acabado igual de bien, alumnos que empezaron mal y han acabado igual de mal, alumnos que empezaron bien y conforme ha ido avanzando el curso han ido empeorando, alumnos que empezaron mal y conforme ha ido pasando el curso han ido mejorando... Si hiciera bien mi trabajo, todos de...

Háblame

Háblame de las montañas, de la brisa, de los ríos, del color de las mañanas, del perfume de los lirios... Las montañas siempre son hermosas. A veces visten de verde; a veces, de blanco, como si fueran a contraer matrimonio con el invierno. Cuando duermen no se ven, pero se oyen, y ese sonido es hermoso. Los insectos se reúnen y cantan, creando una melodía en la que todos los músicos de la orquesta parecen saber cuándo han de tocar su instrumento. La brisa es fresca, especialmente por la noche. Se respira aire puro, del que no existe ya en las ciudades. Allí el color de las mañanas es un cuadro de múltiples colores que se funden en un bello amanecer. El comienzo de un día. El nacimiento de un río que desembocará lejos, pero que siempre sigue, que no se detiene y sin embargo calma a las personas que junto a él se sientan, dejándose envolver por el perfecto perfume de los lirios. Háblame como si fueras la que inventa los amores. Y es en esa magia donde nacen los primeros amores, las se...